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Dorado otoñal

Es la miel que maduran las abejas,
es el oro que refulge en tus alhajas,
es el ámbar que alguna vez fue savia,
es el Sol que el mar refleja en la mañana,
es la luz que reberbera en la antorcha,
es el triunfo del atleta y del patriota,
es el cáliz, el altar y la mordaza,
es el fuego de una estrella moribunda.

Y es una hoja, a la que el viento quiere arrancar. Una hoja anónima, que sólo lleva escrito tu nombre entreverado con el mío, y nada más.